Songo le dio a Borondongo

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    Los ánimos se caldearon en los sectores de las telecomunicaciones, la minería y la infraestructura. Hubo más de un roce en el que intervinieron los organismos de control, el Congreso, los gremios, el gobierno y los empresarios.
    La batalla de los celulares.
    Una guerra frontal se desató en el sector de la telefonía celular. La mecha se encendió con la subasta para entregar las frecuencias de la llamada tecnología 4G o internet móvil de alta velocidad. Movistar, UNE, Tigo y Avantel le pidieron al gobierno frenar la posición dominante de Claro, que tiene el 65 por ciento del mercado de voz. Los senadores Juan Mario Laserna y Jorge Enrique Robledo advirtieron que dejar participar a la empresa del magnate Carlos Slim en la subasta 4G sería como trasladar la posición dominante al mercado de datos. Los dos parlamentarios presentaron un proyecto para acabar con los monopolios en la telefonía celular. La Superintendencia de Industria y Comercio les llamó la atención a todas las compañías de telefonía móvil para que mejoran la calidad del servicio. Y para rematar el año ratificó la mayor multa a Telmex (hoy Claro) por cerca de 9.000 millones de pesos.
    A la defensiva
    El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, no la tuvo fácil este año. Uno de los casos más sonados fue la disputa con el consorcio Helios, del cual hacen parte los hermanos Solarte, -conocidos constructores en el sector de infraestructura- por el tramo 1 de la Ruta del Sol entre Villeta y Guaduas.
    La mina de la discordia
    La prórroga del contrato para que Cerro Matoso, de propiedad de la multinacional BHP Billiton, continúe con la explotación de níquel en Montelíbano (Córdoba) provocó un gran debate nacional.

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