Salvar vidas también se puede hacer a distancia

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    Artículo Vanguardia.com

    El acceso a los servicios de salud debe ser un derecho fundamental, pero hay ocasiones en los que los factores externos marcan la diferencia. Una de las dificultades más comunes para la atención médica es la distancia que hay entre los pacientes que necesitan un tratamiento y los puestos de salud. En la Universidad Manuela Beltrán (Bucaramanga) han diseñado un dispositivo que facilitará la toma de electrocardiogramas desde cualquier parte del país, y el único requisito es tener un teléfono a la mano. 

    Por DAVID ORTIZ CASTAÑO
    dortiz@vanguardia.com

    La telemedicina es la prestación de servicios médicos a distancia. Su base son las tecnologías de la información y las comunicaciones. Incluye tanto diagnóstico y tratamiento como servicios de educación médica. Su efectividad se ve en la obtención de resultados y toma de exámenes en menos tiempo, sin necesidad de viajes ni altos costos de hospitalización.

    Una parte de este sistema consiste en unos equipos de adquisición de la señal, es decir, de los impulsos que se van a trasmitir, todo se hace con la ayuda de un teléfono celular.

    Tal vez el término Telemedicina no sea muy común y resulte novedoso para la manera cotidiana de ver y usar los servicios de salud. Pero esta nueva rama de la medicina ha demostrado que las distancias no serán más la ‘piedra en el zapato’ para obtener un tratamiento o un diagnóstico médico especializado.
    Actualmente, en diversas partes del mundo esta técnica se ha convertido en la única manera de abarcar grandes extensiones de terreno y, por ende, llegar a poblaciones que, por su ubicación, siempre estaban excluidas de la atención en salud. Colombia, por su parte, no tiene mucha experiencia en la aplicación y uso de estos procedimientos pero, sin duda, el panorama ha de cambiar.

    La ciudad pone su ‘grano de arena’
    Un primer paso para que esto ocurra es el desarrollo investigativo desde las universidades y Bucaramanga está dando su aporte a este modelo de salud desde las aulas de clase. En la Universidad Manuela Beltrán se ofrece la carrera de Ingeniería Biomédica que, a su vez, tiene dentro de su plan de estudios a la telemedicina como una parte estructural del conocimiento.

    La recepción del electrocardiograma se puede hacer remotamente desde cualquier lugar donde haya una señal telefónica, para eso se usan moduladores y una pantalla para presentar en tiempo real la actividad cardiaca del paciente.

    Allí, dos estudiantes de último semestre decidieron dedicar los dos años de su proyecto a la creación de un sistema de telecardiología. Su propósito, darles a las personas en los lugares más recónditos la posibilidad de realizarse un electrocardiograma y enviarlo a cualquier centro médico del país, todo por medio de una línea telefónica.
    Uno de ellos es John Socha Ciro, quien cree que su tesis “colabora a la humanidad, pues tienen un impacto social positivo para las personas, este sistema funciona con cualquier tipo de teléfono, no solo con telefonía móvil, puede ser con una caseta pública, un avantel, cualquier sistema transmisor. Nuestro proyecto lo realizamos con elementos que se consiguen en el mercado y que, dado el caso, podrían crearse en serie”.
    La idea tradicional de una cita médica en el consultorio del médico y el diagnóstico personalizado pueden tener varios cambios, uno de los más sustanciales sería la aplicación de la telemedicina en el servicio cotidiano. Por eso, Sergio Moreno Botello, estudiante de Ingeniería Biomédica, asegura que este método “hará que la gente se adapte, pero los beneficios que traerá serán muchos, la gente nunca se opondrá a recibir atención en salud y menos cuando puede ser de alta calidad”.
    Para el director del programa de Ingeniería Biomédica de la Universidad Manuela Beltrán, Jorge Eduardo Quintero, “este proyecto reduce los factores que dificultan el acceso de personas en lugares lejanos de la geografía de nuestro país, factores como el tiempo, no es lo mismo tomarse un electrocardiograma en el momento en que se siente una arritmia a seis u ocho horas después, cuando se pueda viajar a un centro de salud. Además, la movilidad de cardiólogos especializados es muy complicada, sobre todo en lugares tan apartados, así que esta iniciativa se convierte en una opción de bajo costo, rápida, incluyente y efectiva de realizar este procedimiento”.

    Aporte a la investigación
    Si bien este sistema ya se ha realizado en diferentes partes del mundo, el aporte que desde la UMB se realiza es crear y producir estos modelos de telecardiología trastelefónica, que reciben su nombre porque se pueden trasmitir señales desde y hacia cualquier teléfono, de una forma más económica, ya que los servicios existentes de estos procedimientos solo se consiguen importados y son muy costosos. Con esta idea de dos jóvenes estudiantes “cualquier sistema de salud puede adquirirlo y ponerlo al servicio de la comunidad, los costos se reducen mucho y sin perder la funcionalidad y la versatilidad que tiene un sistema en cualquier parte del mundo”, asegura  John Socha, uno de los creadores de este sistema.

    ¿En qué consiste?

    Este proyecto está compuesto por un sistema de adquisición, procesamiento y recepción de las señales.
    – El modelo de adquisición de la información se realiza mediante electrodos que envían la señal de los impulsos cardiacos a un amplificador que hace pasar la señal por filtros.
    – El proceso de filtrado retira los ruidos del ambiente y entra en un modulador que cambia la baja frecuencia de los impulsos por una mayor.
    – Para la recepción se desmodula la señal por medio de un receptor y se puede trasmitir de manera gráfica en una pantalla en tiempo real.

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