Chocolate espeso y cuentas Claro

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    Artículo El Espectador

    Los mayores, para consolidar los cimientos de las relaciones, aportaban una sabia admonición: “chocolate espeso y cuentas claras”.

    Se trae a colación esta advertencia a la luz de una serie de fatuos anuncios de Claro (a página entera) en que esta empresa afirma, sin vergüenza alguna, que “Lo que es bueno para Claro, es bueno para 34 millones de colombianos”. El mensaje lo que dice (dado que Claro es propiedad del hombre más rico del mundo, cuya incalculable fortuna se basó en el monopolio de las comunicaciones que durante lustros ha ejercido en México) es que “Lo que es bueno para Slim, es bueno para 34 millones de colombianos”.

    Quien escribe esta nota disiente, en la forma y en el fondo, del anuncio de Claro: la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) investiga a los operadores móviles al comprobar que de 16 millones de quejas al mes tan sólo reportan 7.000. Las afirmaciones del superintendente son de una claridad meridiana: “En el mes se recibe un volumen de 100 millones de trámites por parte de los usuarios de telefonía celulares por inconformidad en el servicio”. La indagación de la SIC reveló que, de esos 100 millones de quejas, y reclamos, el 16,5% son acciones contra Claro. Entonces las cifras simplemente no concuerdan: Claro insinúa que somos 34’000.000 de colombianos dichosos con la empresa; pero la Superintendencia afirma que mensualmente, léase bien, mensualmente, se reciben ¡16’500.000 quejas y reclamos contra dicha empresa! El quid del asunto es muy sencillo: o miente la Superintendencia, o Claro infiere que el número de capullos esquizofrénicos, que a pesar de estar felices nos quejamos, se aproxima a los 16,5 millones de colombianos.

    Hace algunos meses, el columnista de este diario Felipe Zuleta afirmaba (El Espectador, abril 20/12): “En este país, donde en el sector de las telecomunicaciones las empresas de Slim son dominantes, debido al cobro exagerado de las tarifas de los servicios, entre 2005 y 2009 hubo una pérdida de bienestar para los usuarios de casi 130 billones de dólares. En Colombia los ingresos sumados de Comcel y Telmex (Claro) en 2010 llegaron casi a 8 billones y sus utilidades a 1,3 billones de pesos… Frente a tanta evidencia y ostentación de poder de dominio, las autoridades en Colombia tienen que tener firmeza y demostrar que no somos una república bananera donde una multinacional está por encima del bien común y de los intereses de los consumidores. A través de recusaciones y artilugios Comcel (Claro) ha logrado impedir que la Comisión de Regulación de Comunicaciones la meta en cintura”.

    Creo firmemente que el Congreso debe analizar a fondo la propuesta de los senadores Laserna y Robledo de establecer una ley antimonopolio en el sector comunicaciones. Para estos dos senadores, respaldados por documentos de la SIC, Fedesarrollo y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD): “La concentración del mercado en manos de Claro ha llevado a que las inversiones en este sector se reduzcan en detrimento del servicio a los usuarios… la firma mexicana no tiene necesidad de invertir al contar con una competencia ‘minusválida’”. Lo que no tiene sindéresis alguna, y desafía toda lógica, es que para prestadores de servicios como es la generación de energía los topes sean del 25%, mientras que se le permite al pulpo de Slim controlar el 63% del mercado.

    Y hablando de las empresas que prestan el servicio de telefonía móvil, ¿cómo es posible que las autoridades sigan permitiendo que pongan sus antenas donde y como les dé la gana? En los países civilizados, con la finalidad de impedir su proliferación indiscriminada, la totalidad de las empresas tienen que compartir las antenas, además de mimetizarlas. Claro está que hablamos de países civilizados, ¡donde no está Claro!

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